Encuentro casual con un escritor que vivió tres siglos
Juan Filloy en su estudio. La Voz del Interior.

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Inauguramos con esta crónica la sección «Podcast», un espacio más extenso que los habituales y con un mínimo trabajo de edición. En este primer capítulo Casciari nos cuenta cómo, en medio de una crisis personal de juventud, conoció a Juan Filloy, un excéntrico y longevo escritor cordobés. Como siempre, recomendamos leer y escuchar al mismo tiempo.

Lado A

El mismo día que a Maradona lo echaron del Mundial me cansé de mi vida. Me compré una Olivetti Bambina  colorada, una carpa canadiense, pastillas potabilizadoras y una mochila de setenta litros. Convencí al director del diario para que me pagara por hacer crónicas de viajes y, una vez que aceptó, me subí en Once a un tren que se llamaba El Tucumano. Y me fui al Norte.

Tenía veintitrés años y, aunque no era la primera vez que estaba en lo más profundo de una crisis, nunca había pegado semejante volantazo en medio de la tormenta. En el tren, antes de llegar a Rosario, ya pude sentir esa paz liberadora que nos agarra cuando somos jóvenes y no nos importa lo que va a pasar con nuestra vida.

Un par de meses antes yo había puesto mi crisis en pausa, porque había una Copa del Mundo.

El Mundial de Estados Unidos empezó justo en el medio de mi depresión, y fue la mejor excusa para postergar la crisis. Pero no contaba con el doping, y la excusa se terminó temprano temprano. Chau al Mundial.

Unos meses antes me habían caído del cielo mil y pico de dólares en un concurso de cuentos y aproveché la plata para escaparme un rato a la intemperie, solo, a ver si era capaz de encontrar algo que me motivara.

En esas épocas (yo tenía veintitrés) pensaba que a los veinticinco me iba a sonar la campanada final de la literatura; sentía que me quedaba poco tiempo y que todavía no había escrito ni una sola novela decente. Ahora me da risa, porque tengo casi cincuenta y me chupa un huevo ser novelista. Pero en esa época era imprescindible para mí ser escritor.

A principios de ese año (1994) yo había empezado a leer como un loco a Juan Filloy. Además de Maradona y su desgracia, este escritor cordobés de principios del siglo veinte había ayudado bastante a la idea de irme a la mierda.

En su novela Op Oloop  yo había leído algo que me voló la cabeza. Decía, Filloy, en 1932:

«La soledad es el placer de la propia perspectiva».

Me encanta esa frase. Fue el leit motiv  de mi viaje al norte.


Llevé muy pocos libros en la mochila, al viaje. Había un par de Juan Filloy (porque en esa época era mi escritor favorito) y también estaba la obra poética de Vallejo, que me había comprado hacía muy poco.

A la izquierda Juan Filloy, nacido en 1894. A la derecha César Vallejo, nacido en 1892.

El 18 de julio, en un pueblo perdido de Santiago del Estero, yo estaba en patas leyendo el poema «Los Nueve Monstruos», de Vallejo, cuando cortaron la música en la radio y me enteré de golpe que habían volado la AMIA.

El párrafo que leía en ese momento me pareció una señal. Decía Vallejo:

«(…) jamás tan cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto».

César Vallejo, fragmento de «Los nueve monstruos» en Poemas humanos (1923-1938)

Yo estaba leyendo exactamente esos versos cuando supe del atentado. El viaje estuvo lleno de esas complicidades. Señales imperceptibles que a simple vista no querían decir nada, pero estaban tan frágiles mis huesos y yo tan necesitado de milagros, que esos guiños me hacían tener esperanza.

Una tarde que nunca me voy a olvidar terminé de leer, de un tirón, una novela de Filloy —Caterva— y sentí una  especie de reconciliación interior, no sé explicarlo. Como si algo se acomodara. Me supe casi feliz después de muchos meses de angustia.

Estaba en Salta, a punto de pasar a Bolivia, sentado en la mesa de madera de un camping abandonado. Di vuelta el libro para revisar la solapa y ahí, en la reseña, estaba el guiño más grande de todos. La biografía de Filloy decía:

«Juan Filloy nació en Córdoba el 1 de agosto de 1894; de madre francesa y de padre español; compartió la vida y el trabajo con sus seis hermanos en el…»

Interrumpí la biografía con el corazón latiéndome en la yema de los dedos. «1 de agosto de 1894»: increíble. Yo hacía dos meses que vagaba por pueblos perdidos. No tenía idea de la fecha en que vivía. Pero sí sabía algo: que hacía frío y que era invierno. Por eso tuve una corazonada. No sé a quién le pregunté (al cuidador del camping, creo):

—¿Qué día es hoy, maestro? —y crucé los dedos.

Me dijeron que martes; 31 de julio. Por primera vez me sentía apurado para llegar a alguna parte. Tanteé en los bolsillos cuánta plata me quedaba, y supe que tenía que salir ya mismo si quería llegar a tiempo.


Hice dedo hasta Ojo de Agua: me llevaron unos santiagueños que traficaban fotocopiadoras en una combi. Nunca entendí el negocio, pero tenían porro y contaban chistes buenos sobre tucumanos. Y esa misma noche —con la ansiedad más grande del mundo— me encontré durmiendo de costado en un micro que llegaría a Córdoba por la mañana.

Deshacer el camino en busca de señales o de guiños que me mantuvieran vivo. En eso consistía la cura, y yo empezaba a descubrirlo.

En ese viaje pensé, por primera vez, que la vida está grabada en los surcos de un long play, y que uno es la púa ciega que rasguña el vinilo. Lo difícil no es que suene la música —siempre suena—; lo difícil es dar con el surco que le corresponde a cada uno.

Una crisis es un salto antiestético en la canción; encontrar de nuevo la música correcta es muy complicado. A veces no pasa nunca y nos volvemos locos. Por eso hay gente que parece un disco rayado. Es la desesperación que le hace repetir al depresivo la misma historia triste siempre.

En ese viaje supe que, para no volverme loco, tenía que escuchar la canción del disco que era para mí.


Cuando llegué a la terminal de Córdoba eran las nueve de la mañana. Juan Filloy, el escritor vivo más grande de la Argentina, un hombre irrepetible del que yo había leído párrafos maravillosos durante los últimos meses, empezaba ese día a cumplir cien años.

Si yo estaba ahí, era porque había recuperado la música perdida.

Esa mañana respiré hondo y me fui en ayunas a la casa de Don Juan. Avenida Buenos Aires, número 26. Yo sentía que ese hombre, nacido en el siglo diecinueve, tenía algo para decirme.

Toqué el timbre, y antes de que don Juan me recibiera, yo supe que alguien, en alguna parte, me estaba dando vuelta, y que empezaba a sonar, muy despacio, el Lado B del resto de mi vida.

Todos los libros de Juan Filloy tienen títulos de siete letras.

Lado B

El hombre que estaba frente a mí podía sorprender por un montón de cosas. Para empezar, esa mañana cumplía cien años; pero también había sido amigo de Freud, había editado cincuenta y dos novelas —todas con títulos de siete letras—, había fundado el Club Talleres de Córdoba y era el ser humano que había escrito más sonetos desde Petrarca. Sin embargo, lo primero que me llamó la atención a mí, esa mañana, fue la cantidad de pelos blancos que le salían de las orejas.

Cuando su hija Monique se acercó con dos tazas de té, una para su padre, la otra para mí, y me aconsejó que le hablase muy fuerte porque «papá está sordo como una tapia», yo sospeche que la sordera no era a causa de la vejez, sino sino por la cantidad de pelos en las orejas de don Juan. Filloy estaba de buen humor; en piyama. Me dijo que había amanecido contento porque había llegado al centenario (muy pocas veces vi a nadie que le diera tanta importancia a las cifras). El piyama, me dijo, era su overol de trabajo.

—¿Entonces sigue escribiendo? —creo que fue lo primero que le pregunté, y fue espontáneo.

Y él me dijo:

—Siempre. No hubo un solo día que haya dejado de hacerlo.

Yo pensé cómo podía haberme cansado tan pronto, de escribir o de vivir, si no llevaba ni la cuarta parte del traqueteo de ese hombre. Estuve a punto de preguntarle cuál era el truco, pero me pareció una pregunta estúpida. Y me quedé callado.

Hoy le hubiera hecho un montón de preguntas cursis con naturalidad; pero en ese tiempo —por pelotudo— yo quería parecer inteligente. Le pregunté si era cierto algo que había leído: que Borges y él se odiaban. Y me contó una anécdota increíble, que me parece que no es verdad, pero qué importa. Me dijo:

—Yo soy mayor que Borges —y me dio la impresión de estar hablando con un fantasma vanidoso—. Hace muchos años, cuando éramos jóvenes, le envié una copia de mi libro Estafen. Era una edición de autor y se la dediqué, como se usaba entonces: «Con afecto, Juan Filloy».

Años después del regalo que le hizo a Borges, don Juan tuvo que viajar a Buenos Aires (nunca le gustó salir de Córdoba; era un antiporteño, pero a veces iba) y aprovechó para pasear por las librerías de la calle Corrientes, donde había libros que en Córdoba no se conseguían.

Y entonces me contó:

—Buscando entre los libros usados, encontré uno mío. Era Estafen. Cuando lo abrí, encontré con sorpresa la dedicatoria —me mira y sonríe—. ¡Era el libro que le había regalado a Borges!

Y yo le digo:

—Qué hijo de puta, Borges… ¿Lo había vendido, al libro?

—No lo culpo: estaría necesitado.

—¿Y usted alguna vez se lo reprochó esto a Borges?

—No —me lo decía sonriendo—. Eso no hubiera sido muy diplomático… Hice algo peor —y le brillaban los ojos como a un chico, mientras me hablaba—. Compré el libro, me volví para casa, y se lo mandé otra vez de regalo. Abajo de la primera dedicatoria, escribí otra: «Con renovado afecto, Juan Filloy».

Cuando se ríe muestra una dentadura postiza perfecta y parece un caballo blanco que estuviera a punto de morderte de alegría. Filloy es un hombre robusto; como si sus huesos estuvieran hechos de troncos, y los años se le notan en el cuerpo, pero en la cabeza no. Me trata de usted, y eso me parece raro, me pone incómodo. Le pregunté qué leía y me contestó que solamente lee a los clásicos. Y después me preguntó él a mí:

—¿Usted lee a los autores de ahora, hay algo bueno?

Yo con mucha ingenuidad, y ahora entiendo también que con desparpajo, le recomendé leer a Paul Auster; era lo que más me llamaba la atención en esos tiempos. Y él me dijo que no moviendo la cabeza. Se le movían los pelos de las orejas, de un lado para el otro:

—No, no. Era por saber nomás. A esta altura no puedo arriesgarme con lecturas nuevas. Ya me estoy haciendo viejo…

Me dijo, sin ninguna vergüenza, una cosa que yo ya le había escuchado decir en otro reportaje: que quería ser el único escritor del mundo en vivir tres siglos:

—Nací en el diecinueve, estamos en el veinte, y no tengo interés en morirme hasta el veintiuno.

Y yo deseé con todas las fuerzas de mi alma que pudiera conseguirlo, y se lo dije. Y después sí, creo que me envalentoné y me animé a preguntarle por el truco. Cómo era capaz de vivir tanto y de tener, además, toda esa energía.

Y entonces don Juan se levantó. No le costaba caminar, pero sí le costaba mucho incorporarse. Y volvió a la mesa con un álbum de fotos y con un diario cordobés, La Voz del Interior. Buscó una foto en el álbum y me la mostró. Me dijo que era un daguerrotipo, la prehistoria de las fotografías. Yo en la foto vi a unos quince o veinte nenes, alumnos de seis o siete años, posando. Y entonces él me dice:

—¿Usted podría adivinar cuál soy yo?

Yo hice dos intentos fallidos, señalando cabezas de nenitos idénticos, mientras él me miraba con picardía y me decía que no con la cabeza. Entonces me rendí y don Juan, sin señalar a ninguno de los chicos, me dio una pista muy fácil:

—Si se fija bien, uno solo de estos niños está sonriendo.

Y era verdad: había un nene, un poco cabezón, a la izquierda de la imagen, que miraba la cámara con alegría; todos los demás parecían espantados.

Y entonces don Juan me dice:

—Ahora mire esta otra foto.

Y me muestra una página del suplemento de cultura del diario La Voz del Interior  con fecha de una semana atrás. Estaba él junto a tres o cuatro viejas decrépitas, el Gobernador Angeloz en el medio y un poeta porteño de apellido Redondo, en un homenaje que le hacían a Filloy por su centenario, en la Gobernación.

Y me dice:

—Esta es la última foto que me han hecho hasta el momento —y se señala con el dedo en el papel del diario—. ¿Ve? También soy el único que está sonriendo, mezclado entre toda esa gente tan triste… Ahí lo tiene, ese es el truco.


Después hablamos de algunas cosas más, pero se me escapan de la memoria. El reportaje completo apareció, en agosto de ese año ’94, en el semanario mercedino Protagonistas, pero yo estoy lejos como para consultar ahora esa fuente y compartir otros pasajes; un día lo voy a hacer. Ahora cuento estas partecitas porque las tengo grabadas en la memoria, igual que a toda esa época irrepetible.

Nunca como esa mañana, conversando con aquel escritor que admiraba tanto, tuve tan nítida la certeza de que estaba pasando, en mi historia personal, eso que llamamos un momento bisagra, un quiebre sutil que separa la vida en dos partes. Por lo general nos enteramos de estas grietas mucho después, en el sofá de un psicólogo o escribiendo un cuento. Esa mañana cordobesa, yo lo supe exactamente mientras estaba pasando.


Yo ya vivía en España cuando leí leí la necrológica en Clarín. La tarde del quince de julio de 2000, el único escritor del mundo que había logrado vivir tres siglos, un hombre sereno como el lado B de los buenos discos, murió mientras dormía la siesta, en su Córdoba natal, a punto de cumplir 106 años.

Entre mi visita y su muerte, don Juan Filloy había escrito ciento ocho sonetos y tres novelas más, todas con títulos de siete letras.


Nota del autor

A estos dieciséis minutos de podcast los grabé en casa, con el micrófono pedorro que tengo y sin más recursos que el Audacity, por lo tanto deberán disculpar el sonido a galpón sórdido (la verdad es que me da paja hacerlo de un modo más profesional). Agradezco la voz del ingeniero Manuel Gastaldi como Juan Filloy y a mi amigo Amadeo Zanotti que grabó la secuencia en Córdoba. La musiquita que suena de fondo se llama Eternal hope, es de Kevin McLeod y tiene licencia libre.

Tengo ganas de producir más de estos trabajos (de duración extensa) por lo que estaré atento a las sugerencias que me hagan en los comentarios. Por ejemplo, ¿les jode que lo haga de forma amateur? ¿Prefieren que sea en estudio y con más recursos? ¿Se bancan esta extensión o les gustaría que fuesen más cortos? O al revés: ¿podrían aguantar que sean incluso más largos?

Pueden suscribirse al podcast #CasciariLargaDuracion desde Spotify, iTunes, iVooxAndroid o YouTube.

Un podcast de

Hernán Casciari

(Mercedes, 1971) Desde 2003 escribe ficción en directo en la red. Publicó las novelas «Más respeto que soy tu madre» y «El pibe que arruinaba las fotos». Y los libros de relatos «España perdiste», «El nuevo paraíso de los tontos», «Charlas con mi hemisferio derecho», «Messi es un perro» y «El mejor infarto de mi vida». También editó «Papelitos: un libro infantil para entender la crisis financiera». Ha sido columnista de La Nación y El País, hasta que renunció. En radio, participó en Vorterix y como columnista en Perros de la calle. Es el director de la revista Orsai y de su hermana ansiosa, RevistaOrsai.com. Más en Wikipedia
Esta historia aparece en

El Pibe que arruinaba las fotos

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#Literatura #Viaje #Juventud #Encuentro

Comentarios

Orsai Ricardo Francisco Beltramino 06:32:10 - 27/05/2019

Es ameno y divertido me gustaría leer algunas cosas más como esta. Pero con contenido distinto. Abrazo de bonaerense que vive en Córdoba provincia

Orsai David Guijarro 21:29:26 - 20/05/2019

Hola Hernán. Gracias por volver a los audios. Yo de casualidad te encontré en Spotify y ahora me volví un asiduo lector de todo lo que tenga que ver contigo. En mi único viaje a Buenos Aires, hice coincidir las fechas para poder ver "Una obra en construcción" y espere la fila para poder saludarte. Se que sera difícil poder verte por mi pan haciendo una lectura de cuentos, así que mientras pasa eso, yo comparto con todos los que puedo tu perfil de spotify y el link de orsai.com Un abrazo grande desde Galápagos - Ecuador. David.

Orsai Mara 16:55:48 - 20/05/2019

Me gusta escucharte cómo sea, el tiempo que sea. Gracias por leerme :)

Orsai Daniela 18:00:36 - 18/05/2019

Me lo devoré Con el audio de fondo Me encantó

Orsai Yamila 12:35:32 - 15/05/2019

Gracias por compartir este recuerdo, mientras lo escuchaba en el colectivo me di cuenta que sonreía. Contagiarse de lo bueno siempre.

Orsai Ruth 14:56:10 - 13/05/2019

Me gustó mucho... el tiempo está bien, son unos 15 min. Y se pasan volando.. el tema de la música... me gustó aunque me quedé con lo de "mensaje de voz" que hacías con Pergolini y me pareció un poco largo el final... pero es otro estilo y está bueno el cambio... espero seguir escuchandote.. un abrazo bien fuerte y acordate que barna te extraña! Slds!

Orsai Luz 01:54:00 - 13/05/2019

Muy bueno Hernán. Me gustó la historia y cómo lo grabaste. Solo cambiaría la música de fondo. Ese piano me hacía acordar a momento emotivo de showmatch. Gracias

Orsai Flopu 16:38:07 - 12/05/2019

✨Gracias por todo Hernán! Voy a trabajar FELIZ escuchandote y me voy a dormir muchas veces con un cuento tuyo - me hace acordar a cuando era chica! La forma en que está grabado creo que forma parte tb de lo que transmitís. Para mi de la forma que te pinte da Perfecto! Estaremos esperando la próxima!! ✨

Orsai lulu 15:18:57 - 12/05/2019

gracias por este regalo.. desde córdoba te escucho.

Orsai José Antonio Varela 03:33:06 - 12/05/2019

Gracias x hacer esto Hernán!!!!! Formidable!!

Orsai Karina Ocampo 20:30:49 - 11/05/2019

Me gustó todo, el relato, tu voz, volver a leerte. Lo único que le sacaría es la música que me distrae bastante y me parece que no tiene vínculo con el desarrollo de la historia. Prefiero que sea sin música. Abrazo grande desde Perú.

Orsai Nacho 15:01:32 - 11/05/2019

Me encantó!!

Orsai Patricia Freire 14:09:17 - 11/05/2019

Genial, tierna, te mantiene en vilo hasta el final. Sos un grande, Hernán, y generoso.

Orsai Perla 13:06:23 - 11/05/2019

El café del desayuno y su podcast, Sr. Casciari, sereno, tranquilo, sin prisas. Gracias por tanto.

Orsai Leo 12:38:35 - 11/05/2019

No cambies nada esta perfecto asi, creo q soy bastante disperso a la hora de concentrarme, pero por alguna razon vos me llamas la atencion y me atrapa cada historia. Esta perfecto asi como lo haces no veo la hora de escuchar el proximo!! Nos vemos el 17 de mayo en cba gordo culiadaso!!

Orsai Marisa 01:15:27 - 11/05/2019

No me jode para nada! Lo escuchamos con mi marido mientras almorzábamos. Fue un gran disfrute. Gracias y queremos recibir más.

Orsai Karina 23:30:23 - 10/05/2019

Ame este podcast! Creo que sea menos profesional le da mas sentido, mas emocion, lo hace mas personal! Espero los que siguen! Me encanto

Orsai Negro Gigena 23:05:24 - 10/05/2019

no puede ser tan profesional algo no profesional. me encató el podcast, me hace tan bien como a vos esa charla con Juan. estoy en una de esas crisis y tengo unos meses mas de vida que el Casciari de ese año. Ojala puedas seguir subiendo esto trabajos y si son mas extensos mejor. Sos un maestro gordo! cuando sea grande quiero ser como vos... mierda, cierto que ya soy grande jaja abrazo!

Orsai Cata M Botellas 19:20:22 - 10/05/2019

qué maravilla!! hoy es la primera vez en mi vida que escucho podcast. estaba sola almorzando en casa, pensando: comer leyendo, no; comer viendo un video, no; comer viendo facebook, no. Y acabo de comer mirando plácidamente llover por la ventana mientras me contaban un cuento.

Orsai Alex Bedoya 18:30:35 - 10/05/2019

La entretenida narración de ese momento especial en su vida, me impide detenerme a detallar si es amateur o no su producción. Creo que lo natural de cómo lo ha realizado es lo encantador y deja ese sabor en en los sentidos de querer escuchar y leer e siguiente lo más pronto. Muchas gracias Hernán.

Orsai Jairo Hillon 17:55:54 - 10/05/2019

Hola Hernán, me encanta la naturalidad de tu micrófono pedorro, tu historia y la manera de narrarla no permiten sentir el transcurrir del tiempo. Así que hacélos como te de la gana, pero no dejes de hacerlos. Un abrazo.

Orsai Fernando Cappiello 14:53:55 - 10/05/2019

Me gustó la historia y mas me gustó que vuelvas a publicar cosas tuyas! El audio no esta tan mal igual creo que podrías mejorarlo con un mejor micrófono sin gastar una fortuna y eligiendo mejor el ambiente donde lo grabas quizás, hoy en día no es necesario salir de tu casa para grabar con buena calidad. También apoyo la moción de que los subas a Spotify aunque se entiende que querés darle empuje a la Revista Online y además se pierde parte de la experiencia ( fotos, otras imágenes, etc ), como sugerencia podrías embeber el Podcast de Spotify dentro de la revista y que cada uno elija por donde escucharlo luego pero sino esta genial igual. Abrazo Grande! PD: Fijate que tenés un problemita menor con el timezone del servidor de la revista, los comentarios salen con hora GMT-0 y en Argentina estamos en GMT-3, es una pavada pero cualquier cosa escribime y te ayudo a solucionarlo, laburo de eso ;-)

Orsai Mariana 13:39:25 - 10/05/2019

Me encantó :) No solo la historia sino la manera en que está grabado y los audios, que te sitúan en aquellos momentos a los que te referís. La musiquita “lloren, lloren” la odio. Le da ambientación pero me parece un recurso de manipulación barato, francamente lo desprecio por más útil que sea. En cuanto a la duración, está super bien! Me gustó mucho!

Orsai Lucas Get 13:25:56 - 10/05/2019

Excelente Hernán. Tus narrativas son geniales. El Podcast así, "amateur", es una marca personal tuya. Soy de los que creen que uno, las cosas tiene que hacerlas de la mejor manera posible, sintiéndose cómodo con lo que hace, por lo que si a vos te es cómodo grabar el podcast con un micrófono "pedorro", según tus palabras, en Audacity, y además logras un buen producto final, no hay porque cambiar las formas. Con respecto a las duraciones, si la narración es atrapante, si la narrativa te transporta y te hace ver lo que estás contando, no tiene importancia, si el audio dura 5, 15 o 45 minutos, creo que la clave está en el contenido, porque cuando cualquiera de nosotros, los que te leemos o escuchamos, le ponemos play al Podcast, es porque tenemos el tiempo para escucharlo completo, y sino, siempre se puede poner pausa y seguir más tarde. Las duraciones no son un problema. Una vez más, Excelente!

Orsai Viviana Reinoso 13:20:49 - 10/05/2019

Buenisimo! No me jode que sea de forma amateur, ni lo noté. La duración estuvo bien, me la banco, y probablemente aguantaría algunos más extensos.

Orsai Piggy Channel 12:57:01 - 10/05/2019

¿Cómo que nadie hizo pri? Suelo descargar tus columnas en Perros (y antes en Todo pasa, snif) para escuchar en los viajes al trabajo. Así que a favor de audios, lo más largos posibles. El único problema es que te sigo hace tantos años que me los conozco todos de memoria. Copate y hacé algunos de los otros blogs que tenías en paralelo con Orsai... o de Espoiler! 😂😂😂

Orsai Mariano Tp 12:21:45 - 10/05/2019

Hace tiempo, tenía un estudio casero de grabación, y entre otra incursiones, mi suegro, actor, escritor y otras yerbas, me pidió que le ayudará a grabar unos cuentos, entre ellos uno de Borges, el cual locutó. Lo grabé y le puse música y efectos. Quedó muy parecido en formato a este podcast (en esa época no sabíamos ni cómo se llamaban) Entonces, la calidad de este es un poco punk, pero logradísima!!! Y acompaña perfectamente a la calidad del texto. Está todo muy equilibrado, sonidos, producción, volúmenes y tiempos (decía Miles Davis, lo importante no es la cantidad de notas, sino los SILENCIOS) Para mí está redondísimo, y la duración dependería de la historia, no la condicionaría a un estandarte. Si alguna vez necesitás una mano, gustoso te la daría. Tengo una extentísima librería de efectos de sonido que fui juntando por años, porque me apasiona el tema. Cualquier cosa o duda me contactás, le preguntás a Chiri si conoce un trompetista en Luján. Un gran abrazo virtual. Muy rico todo !

Orsai Pablo Alejandro marchese 10:42:50 - 10/05/2019

Son las 7:30 de la mañana, estoy estoy por llevar a mi hija al jardín y de pedo me cruzo con vos. Acabo de conocer a Juan filloy, gracias Hernán. Hacelo así me encanta, aunque te escucho hace rato, estas cuestiones del audio me dan miedo de alejarme del libro, pero reconozco q me salvan un viernes pedorro de mayo en que, por suerte se suspendió un laburo y puedo llevar a Helena al jardín. Gracias Hernán abrazo enorme

Orsai Julián Chappa 04:37:23 - 10/05/2019

¡Fascinante Hernán! Placer absoluto escucharte durante 16 minutos. Además, me encanta saber que admirás al genial Filloy, cuando leí "Op Oloop" quedé deslumbrado. Allá por 2005 me echaron de la librería barcelonesa en la que trabajaba. Cuando me comunicaron la noticia yo estaba hojeando ese libro, en la preciosa edición de Siruela. Salí de la librería ya sin laburo pero sonriente porque el dueño, al despedirse, me regaló ese ejemplar de "Op Oloop" que atesoro hasta hoy. Y, sin saberlo porque me confesó que no conocía a Filloy, me abrió las puertas de su universo.

Orsai Veronica 03:58:47 - 10/05/2019

Yo no escuché el audio. Extraño simplemente leerte. Gracias

Orsai Marcelo Soler 02:41:59 - 10/05/2019

Muy bueno. Simple pero efectivo. Es el primero que escucho. Pero lo interesante es la narración, el contenido, para mí por lo menos.

Orsai Fernando Puche 01:38:32 - 10/05/2019

Excelente, la duración está genial, incluso más largos no me molestaría. Saludos desde Uruguay

Orsai Dylan Muñoz 01:21:31 - 10/05/2019

Hola Hernán, me gusto mucho como explicas la reconciliacion con la vida a través de autores determinados en momentos determinados. Muchas veces pasa que esos autores son de otra generacion, y estan muertos pero otras los tenes vivos. En tu caso Fillioy era un autor de una generacion pasada pero vivo. Hoy en dia quizás no hace falta ir a la casa en Cordoba del autor sino que seguirlo en sus redes, es una especie de conexión fragil puede ser, pero conexion al fin. En todo caso uno lee muchas veces autores contemporaneos y del mismo pais que uno para sentir esa identificacion en problemas o temas. La literatura cuando es contemporanea con uno tiene esa dosis extra que suple la genialidad de los clasicos. ¡Me gusto mucho!.

Orsai Julieta Fioriello 00:16:06 - 10/05/2019

Siempre un placer escucharte y leerte. La idea, como todas las tuyas, el formato, la espontaneidad que transmite me parecen perfectas. El tiempo... que es? pasa tan rápido cuando la historia te atrapa... por qué caer en lo corriente y pensar en que si no es corto, rápido, aburre? Pero creértela chabon, haces cosas de genio! Espero te encuentres en tu lado B, sonriendole a la vida. Un abrazo!

Orsai Diego Ariel Vega 23:52:15 - 09/05/2019

Hola Hernán: Te lo comenté por Twitter, pero lo cuento acá también porque ilustra la picardía de Don Juan. Lo de la anécdota del reenvío de la dedicatoria en realidad se lo cuenta Mempo Giardinelli a Filloy como propia en una entrevista en la revista Puro Cuento 6 (1987): ".F.: Leerme, me leyeron todos... Un día le regalé a Borges, en Buenos Aires, mi novela "Aquende", que es como ya le dije una gran novela. Quedará mal que lo diga yo, pero es un libro concebido musicalmente, una especie de geografía musical de la Argentina, con un intermezzo y dos interludios, y cada composición con un tema especifico. Bueno, le regalé el libro, y unos meses después, revisando cambalaches en la calle Corrientes, me encontré ese ejemplar. Lo había vendido con dedicatoria y todo. Lo compré, por cierto... M.G.: Es duro, lo que dice de Borges. J.F.: Es infame que yo venda un libro dedicado. Me han dedicado miles, y los conservo todos. Ya le va a pasar, a usted que es joven... M.G.: Ya me sucedió: encontré en Río Negro una novela que le había regalado a un conocido editor. La compré, también, y se la volví a regalar al editor. El mismo libro. Agregué a la dedicatoria -que decía "A Fulano, con afecto"- la frase "con renovado afecto", y la nueva fecha. Tomé ese ejemplo de una anécdota de Octavio Paz. J.F.: Buen recurso." Saludos

Orsai Lore 23:34:25 - 09/05/2019

Hernán.... ¡Qué suerte! Una historia única... Por otra parte, respondiendo a tus preguntas, dale, seguí grabando potcast largos y haciéndolo en tu casa. Así se sienten cálidos y cercanos, como si estuvieras al lado con un mate compartiendo anécdotas, simplemente conversando.

    Orsai Lore 01:23:41 - 10/05/2019

    *podcasts :-S

Orsai Alejandra Morales García 23:06:00 - 09/05/2019

¿Por qué tengo la sensación de haberlo leído antes? El audio no está mal, la manera cómo narras atrapa... lo único paila es la melosería del piano. Y sobre a duración, pues es indiferente, hacelos largos o cortos según lo que la historia necesite, igual nosotros te escuchamos, siempre.

    Orsai Iván Baglini 11:56:32 - 10/05/2019

    Coincido con respecto al piano que suena de fondo, un moco.

Orsai Luis 23:03:09 - 09/05/2019

Me.encantó. Muy bueno el formato y tu sugerencia de leer y escuchar al mismo tiempo. El audio me parece mejor así, da un aire de más cercanía. Gracias Hernán !!!

Orsai Samanta 22:46:49 - 09/05/2019

Hola Hernán. A mí me encantó. Lo que más admiro de vos, no es lo que escribís, sino como lo contás. Transportás al que te escucha a esa historia y lo haces sentir partícipe. Gracias por todo.

Orsai Lucas Palacios 22:44:47 - 09/05/2019

Me hiciste llorar mientras lavaba los platos. Y me quedó un 30% por lavar, así que da para largo creo yo.

Orsai Natalia 22:29:10 - 09/05/2019

Me gusta la extensión, la calidad y los efectos. Podría ser más largo, o más corto, eso también lo plantearía el texto,creo!

Orsai Jona 22:04:42 - 09/05/2019

Hernan, celebró mucho esta nueva iniciativa! La verdad no sé mejor hizo largo para nada! Fundamental que esté en Spotify, porque eso permite escucharlo en la calle sin gastar tantos datos de internet. Espero los próximos! Abrazo

    Orsai Jona 22:08:24 - 09/05/2019

    Otra cosa... No me gustaron tanto los sonidos introducidos sobre todo el del disco que se traba.. estaba como muy fuerte y te sacaba muy fuerte del clima de la historia!

Orsai Nacho Merlo 21:57:35 - 09/05/2019

¡Qué placer de leer estas historias tuyas, gordo querido!

Orsai Gerardo Taccone 21:45:01 - 09/05/2019

Muy linda historia y mas enriquecida con tu capacidad de contar. No distrajo ni molestó la calidad de sonido por el contrario es parte de lo atractivo. Genial.

Orsai Odeen Roocha 21:41:54 - 09/05/2019

¡Maravilloso! Eres un chingón, gordo. Sigue amateur, que para eso se inventó el pank. Abrazo desde mejico.

Orsai María Soledad 21:35:04 - 09/05/2019

Casciari a nadie le importa si son textos cortos o largos, ni que sean "amateurs" lo único que realmente nos importa es que escribas. Amé "Lo difícil no es que suene la música —siempre suena—; lo difícil es dar con el surco que le corresponde a cada uno." Una humilde seguidora

Orsai Héctor Giuliano 21:27:02 - 09/05/2019

Aunque suene como lugar común, considero, también lo hacía Julio Cortázar, que Filloy, ese inconformista y super curioso escritor, humilde como todos los grandes, dejó en nuestra sacrosanta literatura, con sus inconmovibles y soberbios popes, una huella que aún debemos transitar. Sofisticado, ameno, entrador, y con disparadas a lo Rabelais, nuestro jocundo y vital cordobés, no tiene aún el reconocimiento que merece. Y no lo digo que sean laureles o encomiables coronas, cosa que repudiaría a toda costa, sino su insoslayable sillón de maestro.

Orsai Celeste 21:08:24 - 09/05/2019

Murió el día de mí cumpleaños, será esa una señal también? Jaja. En cuanto al podcast en sí, no me resultó extenso y creo que el sonido está muy bien por ser casero, muchas veces sucede que la voz y la música de fondo tienen un volumen diferente y es sumamente molesto, pero no es el caso, así que todo más que bien. Muchas gracias Casciari!

Orsai Ines 20:34:57 - 09/05/2019

Hola Hernán. Podrias grabar adentro de una lata de dulce de batata y resfriado, por más de una hora. Seria igual de bueno.

Orsai Silvina Cheverry 20:20:09 - 09/05/2019

Me encanto! Con ruiditos de fritura, me hizo acordar a los cuentos que escuchaba de chiquita en los long plays en el winco. Y qué decir de la historia...impecable, como siempre! Gracias!

Orsai Ezequiel 19:28:56 - 09/05/2019

Que tal hernan, me pareció muy piola y atrapante, no se me hizo para nada largo. A decir verdad, jamas noté lo amateur de la grabación. En particular es la primera vez que leo un texto tuyo y te escucho a la vez y se me hizo como si te tuviera al lado. Gracias!

Orsai Julián 19:26:22 - 09/05/2019

Me encantó Hernan ! Acá habrá un lector fiel y triste esperando por tus historias.

Orsai Clara Mangieri 18:25:18 - 09/05/2019

Me re gustó y no tendría ningún problema si fueran más largos. Algunos ruidos me molestaron un poquito pero nada grave!

Orsai Fernando 18:14:31 - 09/05/2019

Excelente experimento, qué gusto escuchar/leer cosas tuyas nuevas. El tiempo es tan relativo, que me pareció que fue corto a pesar de ser más extenso de lo habitual. Sin problema que fueran 21 minutos. Síguelo haciendo casero sin tanto "maquillaje", hacen falta hoy en día cosas con alma, en un mundo tan perfectito y metrosexual.

Orsai Federico Bur 17:40:07 - 09/05/2019

Piel de gallina otra vez. Gracias, gordo gil

Orsai Juan David Granada 16:54:37 - 09/05/2019

Me gustó mucho. Dispuesto a escuchar este tipo de contenidos con frecuencia y de longitud prolongada. No conocia a Filloy, ya por solo eso se pagó solo el podcast. Saludos desde Colombia Hernán. Gracias por tanto ORSAI.

Orsai Gabriel Grinberg 16:35:06 - 09/05/2019

Estas seguro que el tren que va a Tucuman sale de la Estación del Once?

    Orsai Hernán Casciari 17:02:49 - 09/05/2019

    ¡Tenés razón! Salía de Retiro. No sé ahora.

Orsai Martín Rojo 16:24:11 - 09/05/2019

Está muy bien la extensión. Si queres hacerlos más largos se banca sobre todo si es anecdotario y utilizas esos recursos de otras voces. Del relato, admirable la voluntad y las ganas de vivir de Filloy. Su espíritu para llegar al año 2000 y el empuje para seguir haciéndolo plenamente es conmovedor

Orsai Leonarda 16:23:52 - 09/05/2019

Me parecieron primero 16 minutos ufa pero cuando empecé a escuchar y leer q paso ya se termino , me encanto 🤗🤗🤗🥰🥰🥰🥰

Orsai Magda 16:17:02 - 09/05/2019

Me gustó mucho. No me molesta el sonido ambiente y el detalle de los sonidos puntuales que vas sumando, enriquece la narración. Sobre la narración, me parece que está perfecta y hasta podrían ser más largos.

    Orsai Hernán Casciari 17:03:52 - 09/05/2019

    Yo los quiero hacer de 21 minutos, como las series, pero a la vez me parece demasiado.

Orsai Cristina Rampazzi 16:08:25 - 09/05/2019

Gracias!

Orsai Iván Baglini 16:08:23 - 09/05/2019

No tengo ideas de podcast, no me pareció largo, y creo que la extensión del mismo la debería dar tu buen criterio. Sigo prefiriendo leerlo a escucharlo, con lo cual, no tome muy en serio mis apreciaciones. El sonido amateur me recuerda a los casettes de la infancia, tienen cierto encanto y para nada me molesta. PD: no he leído a Fillol, creo que debería, aconséjeme uno para arrancar. Merci.

    Orsai Iván Baglini 16:09:13 - 09/05/2019

    Fillol=Filloy

Orsai Stella 15:41:23 - 09/05/2019

Me gustó, lo disfruté, así que está bien de este modo. Sí me animaría a una mayor extensión; el recurso del sonido ambiental acompaña lindo.