Veinte consejos de una bailarina rusa para viajar a la Argentina
La autora disfruta de un paisaje argentino. Orsai.

Viajes y turismo

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María Kolmakova es bailarina en San Petersburgo y esta es su tercera visita turística a la Argentina. Nos cuenta qué le gusta de este país y, sobre todo, qué consejos le daría a sus amigos rusos que quieren venir de vacaciones.

La primera vez que pisé Argentina fue en el 2014. Nunca me olvido de aquel viaje porque entonces encontré mi Argentina. Escribo este texto en una cafetería en la calle Corrientes, disfrutando de mi tercer verano argentino. En este país aprendí mucho, incluso siento que me argentinicé  un poquito. Cuando vuelva a mi país y mis amigos me pidan consejos para viajar por Argentina, les tengo preparado estos veinte: 

1. Odin один

Al hacer sus primeros pasos en Argentina, relájense. Comparando con Rusia, acá la gente sabe andar sin nuestro estrés. Ellos saben disfrutar la vida a pesar de la devaluación tremenda (¡y nosotros nos quejamos de la nuestra!). Ellos tienen una inflación que podría causarle un infarto a cualquier persona de Europa, pero ellos pueden disfrutar a pesar de eso, aunque no sepan cómo será el día de mañana. Por eso: disfruten cada minuto de estar en Argentina y después, traigan ese sentimiento a Rusia. 

2. Dva два

Cuando en Argentina les pregunten «¿Cómo estás?», ustedes no empiecen a contar de verdad cómo están. En Rusia esa pregunta abre la puerta a un monólogo. Empezamos a contar todo lo que nos ha pasado en el tiempo que no nos hemos visto con la persona que ha preguntado. Más que todo, contamos los problemas. Y solo después nos relajamos y podemos contar chistes y sentirnos libres. ¡No hagan esto en Argentina! Si un argentino les pregunta «¿Cómo estás?» ustedes nunca respondan: «Más o menos», el argentino va a pensar que les pasó algo grave. A un argentino solo le hace falta que le digas: «Estoy bien». Y recuerden: los argentinos siempre se quejan de lo que les pasa a ellos, o al país (más que nada al país), pero siempre están bien.

3. Tri три

Durante el final del siglo XIX y en el XX llegaron muchos inmigrantes llevando sus mejores tradiciones culinarias, así que hoy la cocina argentina consiste en una gran variedad de platos riquísimos. ¡Prueben y disfruten! Pero recuerden algo muy importante: aquí las porciones son enormes. No sé cómo los argentinos pueden pedir una entrada, un plato y un postre (tomando un litro de cerveza) y después sobrevivir. Pero se come delicioso… Cada vez que vuelvo a Rusia podría vender mi alma al diablo por un bife de chorizo con papas y un vaso de tinto.

4. Chyetirye четыре

En Argentina hay miles de locales mágicos que se llaman «quioscos». Ahí se pueden encontrar todas las cosas básicas que uno puede necesitar: recargar tu celular o la tarjeta de transporte, comprar un chip, un chicle, cigarrillos, alfajores, un sandwich, algo para tomar, un peluche, máquinas de afeitar… Jamás logré entender cómo un espacio tan chico puede tener todas estas cosas. Y hay algo muy divertido. Si sucede que un quiosquero no tiene algo que necesitás, siempre te va a dar una explicación muy detallada del lugar donde podés conseguirlo.

5. Pyat пять

En Buenos Aires hay más de 700 librerías y muchas están abiertas hasta la noche. Caminen un poco y conózcanlas: verán cuántos libros tienen sobre la historia europea y, lo que me sorprende más que todo, de la historia rusa y las obras de nuestra literatura nacional. Me quedé con la boca abierta al ver títulos como por ejemplo «Los secretos de Kremlin», «Maiakovski: antología poética», «La revolución rusa» o las «Memorias de un revolucionario permanente» de Trotsky. Y ni qué hablar de las obras clásicas de Chekhov, Dostoyevski y Tolstoy. ¡Están por todos lados!

6. Shyest шесть

No interpreten literalmente todo lo que dicen los argentinos. Si te dicen «negro» o «negra» no tiene nada que ver con racismo. Del mismo modo, si te dicen «boludo» o «boluda» casi siempre es una forma de expresar cariño. Y cuidado: si te dicen que hablás bien castellano, o que bailás muy bien, y después de eso te dicen «¡qué hija de puta!», están duplicando el halago. No se sientan confundidos.

7. Syem семь

Los colectivos son una parte muy importante de la vida en Buenos Aires. Intenten acostumbrarse al ruido y van a ver cómo después, al regresar a Rusia, lo empiezan a extrañar. Todas las líneas de colectivos funcionan por la noche, pero ojo: a veces las paradas se cambian de lugar, y los buses van por diferentes ramales, o simplemente no se detienen. Si quieren subirse a un colectivo nocturno, no sean tímidos: hagan señas con los brazos en el lugar de la parada y muestren al conductor todas las ganas de subir, para que se detenga. 

8. Vosyem восемь

La gente en Argentina es muy abierta y muy amable. Siempre están dispuestos a ayudarte y si no saben la respuesta a tu pregunta, te van a decir cómo conseguirla. Así que, en vez de estar googleando algo durante media hora, pregunten a la gente. Les van a dar consejos mucho más útiles que los del buscador. 

9. Dyevyat девять

Me resulta increíble cuan rápido y fácil la gente se conoce y hace amistad aquí. Nosotros en Rusia tenemos que pasar un buen rato quebrando la «pared fría» para pasar de la charla formal a contar chistes y pasarla bien. Acá van a ver que los argentinos hablan mucho, incluso si te ven la primera vez en su vida. Si los invitan a su casa para cenar (y eso les va a pasar mucho) tampoco es una cortesía. Si los argentinos que te invitan les caen bien (y no tengo dudas de que van a vivir experiencias así), acepten esas invitaciones. Nunca se van a arrepentir. 

10. Dyesyat десять

Si quieren sorprender a un argentino, cuéntenle que en Rusia también existe dulce de leche (admito, no es tan rico como acá) o explíquenles que «mamushka» en realidad es «matrioshka». 

11. Odinnadtzat одиннадцать

Buenos Aires es una ciudad hermosa. Tiene todo o aún un poco más. Se puede pasar unos meses (a veces me parece que incluso toda la vida) sin salir a otras provincias, y siempre van a encontrar algo nuevo. Por eso las primeras dos veces que estuve en Argentina no viajé mucho. Pero en este viaje fui a las peñas en Salta, vi las cataratas de Iguazú, conocí los paisajes hermosos del fin del mundo en Ushuaia y a los hippies de El Bolsón, fui a las playas de Mar del Plata, salí por lindos bares de Cordoba, subí al Cerro Uritorco, probé los vinos de Mendoza y aprendí que Argentina no es solo Buenos Aires. ¡Es mucho más! Y me parece que nunca va a dejar de sorprenderme. 

12. Dvyenadtzat двенадцать 

Es curioso cómo los argentinos utilizan la palabra «No». No se sorprendan cuando escuchen «No» como una respuesta habitual a «Gracias». No significa que ellos no aceptan el agradecimiento, sino que utilizan la negación como un «De nada». Es más: a veces cuando te quieren decir que sí, te dicen «¡Cómo no!». 

13. Trinadtzat тринадцать

Tengan en cuenta que los argentinos tienen una opinión para cualquier tema (sobre todo los taxistas). Y además tienen el talento de convencerte de lo que sea. Pero después de hablar unos quince minutos sin parar, dicen una frase muy argentina: «Y bueno, ¡qué sé yo!». 

14. Chyetirnadtzat четырнадцать

Esperando un colectivo, la gente forma fila. No nos pasa eso en Rusia cuando esperamos el bus; nosotros calculamos donde estaría la puerta para entrar antes de todos los demás y ocupar un asiento. ¡No hagan eso cuando estén en Buenos Aires! Acá generalmente hay mucho más respeto en la calle. 

15. Pyatnadtzat пятнадцать

Presten atención a la gente mayor: muchos de ellos se ven muy elegantes y llevan la vida bastante activa. Cuando veo a «las chicas» de unos setenta años sentadas en una mesa en alguna cafetería charlando, tomando café, pienso que es algo que en Rusia tenemos que aprender como sociedad, es algo que nos debería inspirar. La vida no se termina al pasar alguna cierta edad. 

16. Shyestnadtzat шестнадцать 

Entre muchas cosas que tienen que probar en Argentina hay una bebida mágica que se llama fernet. A mucha gente que la prueba la primera vez le parece amarga como un medicamento. Pero les voy a dar un consejo: aunque no les haya gustado la primera vez, vuelvan a pedir. Mucha gente se enamora del fernet desde el segundo vaso. Y van a ver: cuando vuelvan a Rusia le van a explicar a los barman cómo se hace el fernet con Coca. 

17. Syemnadtzat семнадцать

Hace cuatro años, viajando por Argentina, me fijé en una moda que me pareció muy extraña: las chicas llevaban sus mochilas adelante. Yo estaba desde hacia muy poco aquí y no podía entender por qué lo hacían de ese modo, si la mochila fue creada para estar en la espalda. Después lo supe. Buenos Aires, a pesar de ser una de las ciudades más lindas en el mundo, no es la más segura. Por eso, sobre todo amigas: ¡las mochilas adelante!

18. Vosyemnadtzat восемнадцать

Recuerden que una copa de vino en Argentina es literalmente una copa llena de vino, nada que ver con otros países donde te sirven 125 mililitros. Y a veces acá una botella te cuesta menos que dos copas. Sepan esto: los argentinos no son avaros. 

19. Dyevyatnadtzat девятнадцать

Otra cosa que hace la vida en Buenos Aires impredecible: a veces el subte no funciona, porque algunas líneas pueden estar interrumpidas. Para una persona de Europa esta situación es sinónimo de apocalipsis. Pero no se pongan nerviosos: ustedes miren lo que hacen los argentinos y hagan lo mismo: ellos salen del subte y van a la parada del colectivo, tranquilos, sin maldecir a nadie… y formando filas.

20. Dvadtzat двадцать

Por último, deben saber que Argentina es el país ideal para aprender el arte de disfrutar los momentos. Nosotros en Rusia no sabemos estar en el presente. Vivimos en el pasado y en el futuro a la vez, pero «acá y ahora» no estamos nunca. Cuando lleguen a la Argentina deténganse por un instante y entren a una de esas cafeterías lindas del centro y tómense un cafecito. Piensen en algo, disfruten, no tengan prisa. 

Un café en un bar de Buenos Aires. Instagram.

Hablando del café: se van a sorprender cuando pidan un café y, después de unos minutos, el mozo les traiga también una galletita, un vaso con agua, y a veces incluso un jugo de naranja. Y no, no lo van a cobrar más. Es gratis. Lo que pasa que los argentinos quieren que te sientes, que mires todo… y que disfrutes del momento.